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La accesibilidad cognitiva: una condición imprescindible para lograr la inclusión

La accesibilidad es una de las condiciones que deben cumplir los edificios públicos de nueva construcción; pero, cuando se habla de accesibilidad, la mayoría de las personas piensan solo en barreras físicas, como escaleras, puertas estrechas, mostradores altos, etc. Es importantísimo eliminar estas barreras para facilitar el acceso y uso por parte de las personas con discapacidad física o movilidad reducida. Sin embargo, también hay que tener en cuenta la accesibilidad cognitiva, aquella que permite comprender un espacio, servicio o documento.

 

La accesibilidad cognitiva nos beneficia a todos

 

ATADI cuenta con una Comisión de Accesibilidad Cognitiva que realiza estudios de valoración de edificios e instalaciones con el fin de mejorar su accesibilidad, lo que redunda en beneficio de toda la ciudadanía pero, especialmente, de personas con discapacidad intelectual, personas mayores, con dificultades de compresión lectora o comunicación, desconocimiento del idioma, etc.

La Comisión de Accesibilidad Cognitiva de ATADI está formada por personas con discapacidad intelectual y técnicas sin discapacidad, que forman equipos que visitan los lugares a evaluar y emiten un informe con sus valoraciones y recomendaciones.

 

Barreras cognitivas

 

“Si hablamos de accesibilidad cognitiva, una barrera puede ser la falta de señales que te permitan orientarte dentro de un edificio o documentos informativos que contengan palabras complicadas, por ejemplo”, explica Patricia Bosch, psicóloga de ATADI y técnica de su Comisión de Accesibilidad Cognitiva.

“La accesibilidad cognitiva es muy importante para nosotros”, explica Ruth Guillén, miembro de la Comisión de Accesibilidad de ATADI con discapacidad intelectual. Y continúa: “Y también para aquellas personas que necesitan más ayuda, que no saben leer o son mayores, para que sepan cómo moverse y qué hacer”.

“Una de las situaciones más comunes que nos encontramos es la falta de pictogramas en carteles y señales indicadoras”, apunta Bosch. Los pictogramas son iconos o dibujos que representan objetos, acciones o servicios y son necesarios para que las personas que no saben o no pueden leer correctamente comprendan el significado de la información del cartel.

También es frecuente encontrar documentos o folletos informativos con instrucciones, normas o tarifas difíciles de entender. “Todos hemos tenido dificultades alguna vez para comprender las instrucciones de uso de un servicio o para saber cuál es su precio total, a causa de la complejidad de la información, el uso de estrategias comerciales, la letra demasiado pequeña y poco legible, etc.”, expone Bosch. A lo que añade: “Estas dificultades se agravan en el caso de personas con discapacidad intelectual o de edad avanzada, lo que provoca que, en muchas ocasiones, estas tengan que recurrir a que otra persona les acompañe o haga la gestión por ellas, limitando su autonomía y su acceso a bienes y servicios”.

 

Cómo redactar la información

 

Mila Herrera, técnica de la Comisión de Accesibilidad Cognitiva, plantea que “cuando redactamos un texto con información para usuarios o clientes, debemos tratar de que sea lo más comprensible posible para todo tipo de personas y, para ello, debemos usar frases cortas y palabras sencillas, a un tamaño suficientemente grande para leerlo sin dificultad y con una tipografía clara”.

La falta de accesibilidad cognitiva de un espacio o servicio “provoca que muchas personas lo eviten, por lo que las instituciones y empresas deberían tenerlo en cuenta a la hora de planificar los espacios y la información existente en ellos”, remata Herrera.