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Musicoterapia y experimentos, entre las actividades de verano de ATADI Andorra

En ATADI, usuarios y trabajadores viven un verano diferente, marcado por las medidas preventivas y la transformación de servicios y actividades. Las personas con discapacidad intelectual que viven en las residencias no han mantenido contacto con las que son usuarias de los centros ocupacionales y viven con sus familias, con el objetivo de minimizar el riesgo de contagio. Por ello, las actividades se han desarrollado por separado con cada grupo de usuarios. Nos detenemos en ATADI Andorra para conocer las actividades que están desarrollando durante este verano.

 

 

En el centro ocupacional

 

Desde su reapertura en julio, al centro ocupacional ATADI Andorra han asistido también usuarios de ATADI Alcorisa, ya que las instalaciones de este último centro no permitían la separación entre residentes y usuarios de centro ocupacional. La asistencia se ha realizado en grupos no superiores a diez personas, en días alternos y siguiendo estrictas medidas de prevención e higiene.

En el centro ocupacional, los usuarios han realizado sus tareas laborales habituales y han participado en distintos talleres y sesiones habilitadoras y de ocio. “El retorno a la rutina ha sido muy satisfactorio para los usuarios, que han podido reencontrarse con muchos de sus compañeros”, aseguran desde ATADI.

 

 

En la residencia

 

Por otro lado, los usuarios de residencia también han trabajado, ya que se ha creado un espacio de trabajo en las instalaciones que ha permitido que realizaran las mismas tareas que sus compañeros del centro ocupacional. Para que tanto el trabajo como la convivencia transcurrieran en las mejores condiciones posibles y con la máxima prevención, los residentes se dividieron en dos grupos para realizar las actividades de forma alterna. “Las actividades son de lo más variado: paseos, musicoterapia, relajación, manualidades, aula, juegos, experimentos caseros y cocina”, explican fuentes de ATADI Andorra.

En primer lugar, los paseos se realizan diariamente, con una duración de una hora y evitando lugares concurridos; además, un grupo pasea por la mañana y otro por la tarde. Así, los residentes realizan ejercicio y disfrutan del aire libre y la naturaleza en verano.

El resto de actividades tienen una frecuencia semanal, realizándose una cada día. “La musicoterapia y la relajación son una excelente manera de que los usuarios expresen sus emociones y dejen a un lado posibles tensiones o preocupaciones”, apuntan desde ATADI Andorra. Y añaden: “La situación que estamos viviendo este año nos afecta emocionalmente a todos, pero los residentes tienen todavía más limitados sus movimientos y su actividad social, por lo que estas actividades son esenciales”.

 

Relax y diversión a partes iguales

 

El arte y la creatividad son también un magnífico vehículo de expresión, razón por la cual también realizan un taller de manualidades cuyos resultados, como maceteros o figuras de arcilla, han servido para decorar la residencia. Otra actividad, la de cocina, fomenta la autonomía en las tareas del hogar, mientras que la actividad de aula sirve para mantener los conocimientos básicos y continuar aprendiendo.

Por último, los juegos y experimentos caseros no solo sirven para divertirse, sino que también son una gran herramienta de aprendizaje y pueden utilizarse para fomentar una convivencia sana y respetuosa.

Así, entre trabajo y actividades, transcurre este verano tan atípico para las personas con discapacidad intelectual residentes en ATADI Andorra.

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