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Con actitud positiva: así han vivido el confinamiento en ATADI Andorra

Estrés, cambios de humor y ansiedad. Pero también compañerismo, respeto, aprendizaje y solidaridad. Son algunas de las palabras que surgen en la conversación entre los residentes de ATADI Andorra cuando se les anima a expresar sus emociones y pensamientos acerca de cómo les ha afectado el confinamiento derivado de la crisis sanitaria del coronavirus.

“Los usuarios de la residencia han demostrado gran responsabilidad y mucha paciencia al afrontar esta situación. Su confinamiento es aún más estricto que el del resto de la población pero su actitud general ha sido positiva y todos hemos aprendido mucho de esta situación”, explica Almudena Amador, directora de ATADI Andorra.

 
«No podemos dar besos y abrazos»

 

Las personas con discapacidad intelectual que viven en la residencia exponen que “lo que menos nos gusta del confinamiento es estar encerrados, porque no podemos trabajar ni asistir a la Escuela de Adultos, la Escuela de Música o el grupo de teatro, ni hacer rutas senderistas o ir a las competiciones deportivas autonómicas”.

Entre los aspectos negativos del confinamiento, habría que señalar la limitación de contacto personal, la suspensión de las visitas o las tensiones de la convivencia: “No podemos dar besos ni abrazos y tenemos menos tiempo y espacio personal, por eso a veces nos agobiamos y discutimos entre los compañeros”. A lo que añaden: “Echamos de menos a nuestra familia y a los compañeros del centro ocupacional, porque no podemos verlos”.

 
Herramientas para canalizar la ansiedad

 

Sin embargo, los residentes explican que a pesar de que tienen “más cambios de humor, por el estrés y la ansiedad de estar encerrados”, han aprendido a “gestionarlo de otra manera: antes salíamos a hacer deporte u otras actividades para despejarnos y ahora escuchamos música, pintamos o cocinamos, para canalizar esa ansiedad”.

Otras consecuencias positivas del confinamiento son que “hemos aprendido a tener más paciencia, a respetar a los compañeros y nos hemos conocido más a fondo, además de probar actividades diferentes como experimentos caseros, o juegos y recetas nuevas”, aseguran los usuarios de ATADI Andorra. También se muestran muy agradecidos por “todo lo que nos han ayudado los comercios locales y lo felices que nos hacía salir a aplaudir a las 20.00, ver a los vecinos y bailar juntos la canción ‘Resistiré’. Y apuntan que se sentían “muy útiles al hacer delantales para los sanitarios”, como forma de devolver parte de la solidaridad recibida.

 
Cambios en la residencia

 

Las residencias de ATADI han modificado los horarios y formas de trabajo para adaptarlos a esta situación sanitaria, como explican los residentes de Andorra: “Nos levantamos más tarde, comemos en dos turnos para garantizar el espacio de seguridad entre compañeros, tenemos que lavarnos mucho las manos, hay más limpieza y lavamos la ropa más a menudo”.

Sobre la relación con el personal de la residencia, aseguran: “Con las monitoras estamos muy bien, nos ayudan en todo lo que necesitamos, nos aconsejan si tenemos algún problema y preparan muchas actividades diferentes para que estemos entretenidos, como retos”. Además, “si necesitamos ayuda de un profesional que está en otro centro, como la psicóloga, hacemos una videollamada”.

 
Contacto familiar

 

Los profesionales de ATADI se han esforzado en informar a los usuarios para que comprendan esta situación excepcional y puedan seguir las normas preventivas correctamente, pero tratando de que la lógica preocupación que puedan tener no les provoque ansiedad: “sentimos incertidumbre por lo que pasará después, nos preocupa no volver a la normalidad”, afirman los usuarios. Y continúan: “Tenemos miedo a contagiarnos nosotros, nuestros compañeros o familiares”.

A pesar de ello, les tranquiliza contactar regularmente con sus seres queridos: “Como podemos ver a nuestros familiares por videollamada, nos quedamos más tranquilos, vemos que están bien y es más emocionante y cercano que la llamada normal”. También contactan a veces con los compañeros de otros centros: “Hicimos un vermú online con todos los centros de ATADI que nos gustó mucho”.

 
Planes de futuro

 

Por último, los residentes cuentan qué les gustaría hacer cuando vuelva la normalidad: “ver a nuestra familia y a los compañeros del centro ocupacional, viajar, ir a la playa, a la biblioteca, al teatro, al cine, a ver el fútbol, salir de fiesta todos juntos, tapear en los bares…”. Los planes se acumulan en el calendario de la residencia ATADI Andorra, donde usuarios y trabajadores han dado lo mejor de sí para afrontar el confinamiento.

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