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Los residentes de ATADI reciben con alegría la flexibilización de las salidas

Desde principios de marzo, las personas con discapacidad intelectual que viven en residencias y han sido vacunadas pueden salir con mayor libertad de los centros y recibir más visitas. Hasta ahora, los residentes en ATADI solo podían salir acompañados a realizar paseos de una hora de duración sin alejarse más de un kilómetro de la residencia. Esto implica que durante el último año, su socialización y la realización de actividades en el exterior ha estado muy limitada.

Hay que tener en cuenta que muchas de estas personas son adultos jóvenes que no padecen ninguna patología que implique mayor riesgo frente al coronavirus que el que tendría cualquier otra persona de su edad. Sin embargo, la rápida propagación del virus en servicios residenciales obligó a mantener estas severas medidas.

 

Consecuencias psicológicas

 

Este confinamiento tan largo ha tenido consecuencias psicológicas: “Al comienzo del confinamiento detectamos en los residentes dificultad para entender lo que estaba pasando, incertidumbre, miedos o incluso enfados. Con el paso del tiempo y con la disminución de su interacción social, no solo con sus familiares y amigos sino también con los propios compañeros, han ido apareciendo importantes cambios emocionales como tristeza, apatía o incluso síntomas de ansiedad o depresión”, exponen María Jesús Pertegaz, Tere Gracia y Patricia Bosch, psicólogas de ATADI.

La flexibilización de las medidas permite ahora que los residentes reciban un mínimo de dos visitas semanales de hasta 4 personas. También pueden realizar salidas a otros domicilios durante varios días sin necesidad de aislamiento a su vuelta. Ambas medidas facilitan que los residentes vean a sus familias más a menudo y pasen más tiempo juntos, ya que el distanciamiento ha sido duro: “Lo he ido superando como he podido, gracias a las llamadas de teléfono y videoconferencias no me he sentido tan sola”, explica Mª Carmen Mateo, residente de ATADI Teruel. Su compañera Ruth Guillén, añade también: “He estado preocupada por mi familia”. Y Mª Ángeles Igual, de ATADI Mora de Rubielos, siente que ha estado “muy lejos de todos”.

Por su parte, el residente de ATADI Utrillas José Enrique Sánchez comenta: “Las pocas veces que he visto a mis familiares me he puesto muy contento, aunque no hemos podido darnos los abrazos que nos hubiera gustado, los llevo en el corazón”.

 

Flexibilización de las salidas

 

Por otro lado, ahora se permiten las salidas diarias sin límite de duración ni distancia, algo muy esperado por los residentes. “Siempre me ha gustado ir a mi pueblo, dar paseos por los caminos, leer tranquilamente en mi patio y charrar en la plaza con las vecinas. Son cosas que desde hace un año no he podido hacer y estoy muy ilusionada porque por fin voy a hacerlas”, asegura Mª Carmen Julve, residente de ATADI Utrillas.

El equipo de psicólogas de ATADI explica que “las salidas de los residentes eran muy necesarias. Nos encontrábamos en un momento de cansancio emocional importante, ya que durante mucho tiempo se había priorizado el bienestar físico por encima del psicológico. Las salidas han supuesto beneficios no solo a nivel físico si no también a nivel psicológico y social, ya que les han permitido interactuar con personas ajenas a la residencia y poder realizar una actividad diferente”.

 

Miedo a los contagios

 

Aunque tras tanto tiempo confinados, las primeras salidas libres no resultaron fáciles: “Durante los primeros días algunas personas manifestaron miedos y preocupaciones ante un posible contagio. Y las salidas que realizaban tampoco fueron como ellos las esperaban, pues tenían que seguir manteniendo muchas medidas de seguridad. En general hemos notado cambios positivos en las personas, aunque todavía necesitan un tiempo para aprender a convivir con la nueva realidad y gestionar estas nuevas formas de salir”, comentan Pertegaz, Gracia y Bosch.

Estas profesionales creen que la mayor convivencia entre los residentes a causa del confinamiento también ha tenido su parte agradable: “Ha surgido un sentimiento muy positivo entre las personas de la residencia, de sentirse cuidados, una sensación de protección y de gratitud hacia el personal”.

Si hay un deseo que comparten los residentes de ATADI es “volver al centro ocupacional para poder trabajar y ver al resto de compañeras y compañeros, que hace mucho tiempo que no vemos”. En resumen: “recuperar la vida de antes”.