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Los residentes de ATADI Alcorisa explican cómo viven el confinamiento

La situación excepcional de confinamiento provocada por el coronavirus no es sencilla de sobrellevar para muchas personas, pero algunos colectivos pueden salir brevemente a la calle a pasear o realizar recados. Sin embargo, los usuarios de residencias de discapacidad o tercera edad fueron uno de los primeros sectores de población que debieron recluirse y todavía continúan confinados, debido principalmente a que son un colectivo de riesgo y las precauciones deben ser máximas.

Para conocer cómo les está afectando esta situación y qué piensan sobre ella, en ATADI Alcorisa han animado a sus residentes a expresar sus emociones y pensamientos de forma anónima.

 
Pasear por el pueblo, un deseo común

 

Uno de los deseos más expresados es el de retomar las rutinas: “deseamos salir al pueblo a tomarnos un cortadico, pasear y disfrutar de Alcorisa”, explica un residente. “Poder ir a jugar a la petanca, salir al pueblo y tomarnos algo en una terraza”, añade otro.

La situación sanitaria también les preocupa: “las noticias no siempre son buenas y nos preocupamos. Nos gustaría poder ir a ver a la familia, eso nos deja algo tristes. Además, hace mucho que no vemos a compañeros de otros centros, ni a los que están en casa y no han podido venir”.

Los cambios sufridos en su tiempo de ocio salen a la luz: “esta situación nos hace estar más aburridos”, afirma un residente. Y otro destaca que “es duro saber que no vamos a poder tener vacaciones este verano y tampoco sabemos cómo van a ser las fiestas de Alcorisa”.

 
Cambios en la residencia

 

Sin embargo, también hay muchas sensaciones positivas relativas a este periodo: “estamos teniendo muy buena atención y cuidados en el centro”, resume un residente. “Nos mantenemos informados y si hace falta nos aconsejan y explican para comprender la situación”, remata otro.

La nueva organización de la residencia ha traído muchos aspectos positivos: “nos levantamos un poco más tarde y los horarios son más flexibles” y “la relación con los compañeros es más intensa y los fines de semana diferentes”, explican los usuarios. Además, “hemos hecho otras actividades distintas y seguimos con trabajos de la escuela de adultos”, apostilla un residente.

La restricción de las visitas a la residencia puede ser dura pero, gracias a la tecnología, el contacto entre familiares es frecuente y regular. Los residentes están de acuerdo en que ahora “hablamos más a menudo con nuestras familias y saber que están bien nos tranquiliza mucho”.

 
Esperanza

 

Por último, los residentes hacen gala de una magnífica actitud y prefieren ver el vaso medio lleno: “nos mantenemos ocupados y tenemos una terraza estupenda por la que pasear y tomar el sol. En general, tenemos esperanza”.

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