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Cómo viven el confinamiento en la residencia Estrella de ATADI Teruel

En las residencias, tanto de personas mayores como de personas con discapacidad intelectual, todavía se mantienen estrictas medidas de higiene y confinamiento, debido al alto riesgo que supone la concentración de personas con, en muchos casos, patologías previas, en un mismo espacio. Estas medidas incluyen, entre otras, que las visitas estén suspendidas y las salidas al exterior restringidas, permitiéndose solo en algunos casos y siguiendo ciertas normas.

 
Residencia Estrella en Teruel

 

Los espacios al aire libre dentro de los propios recintos de las residencias de ATADI están siendo imprescindibles para que los residentes puedan tomar el sol y hacer actividades en el exterior. También son muy útiles otras opciones que han puesto en práctica en la Residencia Estrella de ATADI Teruel. Por un lado, los usuarios que lo necesitan pueden practicar deporte durante una hora, dos días a la semana, en el Pabellón Los Planos de Teruel, gracias a las facilidades dadas por el Ayuntamiento. Por otro, en la residencia vive también una perrita adoptada por los usuarios: “hemos aprovechado para sacarla uno cada vez; así hemos podido ver un poco la calle, aunque el paseo es muy corto, solo por detrás de la residencia, hasta que hace sus necesidades”, explican los usuarios.

Estas breves salidas alivian el confinamiento de los 20 residentes de ATADI Teruel, ya que la convivencia puede generar tensiones o hacer aflorar emociones de forma más intensa. Para conocer mejor cómo afecta esta situación a los usuarios, los profesionales de la residencia Estrella les han animado a expresar sus pensamientos. Al ser preguntados sobre lo que peor llevan de esta situación, coinciden en que ha sido “no ver a nuestras parejas y amigos, las discusiones entre compañeros, el encierro en la habitación (en aquellos casos en los que han tenido que guardar cuarentena), no  poder ir a trabajar al centro ocupacional ni salir cuando te apetece”. También echan de menos algunas actividades: “ir a la piscina, al coro, a las clases de pintura, al bar, a la peluquería para cortarnos el pelo o hacernos el tinte o ver al Club Deportivo Teruel en el campo”.

 
Más tiempo para uno mismo

 

Pero tener más tiempo libre también ha tenido aspectos positivos: “hemos podido aprovechar el día con actividades que nos gustan y hemos dedicado tiempo a arreglar los armarios y nuestras cosas”, explica un residente. Otro añade que le ha gustado “llevar un ritmo más tranquilo, me he levantado más tarde y he hecho las tareas de la habitación sin prisas”. También explica que “he podido disfrutar más tiempo de mi ordenador, echar la siesta cuando he querido, hemos hecho muchas dinámicas muy divertidas con las monitoras, que nos han hecho conocernos más y disfrutar de la compañía de los compañeros y hemos celebrado los cumpleaños preparando una fiesta entre todos”.

La modificación de horarios y actividades ha tenido buena aceptación entre los usuarios y les ha permitido adaptarse mejor a la incertidumbre: “las monitoras nos han preparado muchas actividades y ejercicios para mantenernos en forma, como tablas en el gimnasio y baile. También nos han preparado actividades de relajación, que nos han ido muy bien porque a veces estábamos un poco nerviosos, porque no entendíamos qué pasaba, aunque las monitoras y la directora nos lo han explicado muchas veces y también les hemos hecho muchas preguntas para entenderlo mejor”, apuntan.

 
Cuidados y profesionalidad

 

El gran trabajo del personal de las residencias es clave para que los usuarios sobrelleven mejor esta situación: “los monitores están siendo muy buenos con nosotros y se preocupan mucho, aunque a veces se enfadan porque no les hacemos caso; nos tenemos que lavar las manos muchas veces y nos lo repiten continuamente”.

Sobre esta crisis sanitaria explican que “nos preocupa bastante y nos da miedo, no queremos contagiarnos porque sabemos que está muriendo mucha gente”. Además, “nos da tristeza pensar que algunas de nuestras familias están muy cerca y no las podemos ver”.

 
Más videollamadas

 

La falta de contacto con las familias se suple, al menos en parte, gracias a la tecnología: “desde que el ayuntamiento nos trajo una tablet, hacemos más videollamadas con nuestras familias, amigos y compañeros de otros centros. Antes las hacíamos desde un móvil. Nos parece divertido y nos alegra verlos”.

A pesar de los contratiempos, aseguran que “este aislamiento nos ha servido para conocernos más y respetarnos, hemos aprendido a colaborar entre todos y ayudar a nuestros compañeros cuando nos lo piden, también valoramos más a la gente que nos cuida porque se portan muy bien con nosotros y nos ayudan siempre”. Aunque reconocen que a veces se han agobiado y enfadado, todos están de acuerdo en que “durante este tiempo nos hemos hecho más fuertes, hemos hecho una piña y disfrutamos estando juntos”.

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