ATADI Empleo asume el servicio de quiosco del Hospital Obispo Polanco

ATADI Empleo asume el servicio de quiosco del Hospital Obispo Polanco

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ATADI Empleo asume el servicio de quiosco del Hospital Obispo Polanco

El servicio de quiosco del Hospital Obispo Polanco de Teruel no verá afectada su continuidad ante el cese del actual regente, ya que el Centro Especial de Empleo de ATADI asume su gestión. A partir del jueves 4 de junio, el quiosco será atendido por personas con discapacidad trabajadoras de ATADI Empleo.

Este nuevo trabajo supondrá la contratación de dos personas más por parte del Centro Especial de Empleo de ATADI, cuyo objetivo es ofrecer oportunidades laborales a personas con discapacidad, un colectivo que se enfrenta a muchas barreras para acceder al mercado laboral.

 
Un total de 48 trabajadores

 

Además, el aumento del trabajo ha permitido a ATADI Empleo ofrecer dos puestos más aparte de los mencionados, uno de ellos en Teruel y otro en Monreal del Campo. Estas cifras suponen que la plantilla del Centro Especial de Empleo llegue hasta los 48 trabajadores, siendo más del 75% personas con discapacidad.

ATADI Empleo ofrece servicios de jardinería, pintura, destrucción de documentación confidencial e impresión, además de otros relacionados con la recepción o gestión de espacios. Este CEE presta sus servicios en toda la provincia de Teruel desde 4 sedes: Alcañiz, Andorra, Teruel y Monreal del Campo. Los Centros Especiales de Empleo son una excelente vía de incorporación al mercado laboral para las personas con discapacidad, que adquieren experiencia por medio de un empleo directo en condiciones similares a la empresa ordinaria.

Primeros paseos y visitas de familiares en las residencias de ATADI

Primeros paseos y visitas de familiares en las residencias de ATADI

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Primeros paseos y visitas de familiares en las residencias de ATADI

La desescalada permite que, progresivamente, el confinamiento en las residencias de ATADI sea menos estricto, aunque continúan vigentes la mayoría de las medidas de prevención, como el uso de mascarillas, la constante desinfección de espacios o el mantenimiento de las distancias entre personas durante las comidas u otras actividades que puedan suponer un riesgo de contagio, entre otras.

 
Paseos y visitas con medidas preventivas

 

Sin embargo, los residentes ya pueden salir a dar paseos más largos con algunas limitaciones: pueden pasear un máximo de tres residentes acompañados por una persona responsable durante una hora diaria, provistos de mascarillas y evitando espacios concurridos. También se permiten las visitas de familiares, para lo cual se han habilitado diferentes espacios exteriores en las seis residencias de ATADI. Las visitas se ciñen a lo dispuesto por la Consejería de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón: solo se permite un familiar por residente durante una hora, sin contacto físico y con cita previa. Además, tanto el residente como el visitante deben llevar mascarilla y desinfectarse las manos con gel hidroalcohólico.

Paseos y visitas son los primeros pasos para aliviar el confinamiento. Al echar la vista atrás, las personas con discapacidad intelectual usuarias de ATADI reconocen que ha habido momentos difíciles durante estos meses, pero también de alegría, y ha supuesto un gran aprendizaje para todas. Así lo explican los residentes de ATADI Utrillas: “A veces nos hemos agobiado o aburrido al tener que estar encerrados y hemos pasado un poco de miedo y tensión al ver que moría tanta gente y no sabíamos lo que iba a pasar”. También añaden que “nos preocupa contagiarnos o que se contagien nuestros familiares” y sienten incertidumbre porque “no sabemos cuándo vamos a salir de esta ni cómo será la vida después”.

 
Más tiempo para sus aficiones

 

A pesar de estas sensaciones, afirman: “Lo hemos llevado bastante bien, ya que hemos podido pasar más tiempo haciendo actividades que nos gustan, como dibujar, escribir, escuchar música o jugar con el ordenador, y hemos hecho cosas nuevas, como manualidades, recetas y ejercicios físicos”. Y al tener más tiempo, algunos residentes lo han dedicado a mejorar sus habilidades: “Tocamos mejor el piano”.

El día a día de la residencia ha cambiado durante el confinamiento: “Nos levantamos más tarde, comemos en dos turnos para mantener la distancia entre nosotros, podemos echar la siesta y no vamos a trabajar al centro ocupacional, así que hace mucho que no vemos al resto de compañeros, que están con sus familias”. Además, “pasamos más tiempo en el jardín y hacemos más ejercicio ahí porque no podemos estar en la calle” y “las cosas que necesitamos nos las compran”, explican los residentes de ATADI Utrillas.

 
Dar y recibir

 

Uno de los aspectos que más les ha gustado es “poder ayudar a otras personas haciendo batas y pantallas para que puedan protegerse” y haber recibido detalles de algunos establecimientos o empresas, como alimentos o tablets, algo que agradecen mucho. Gracias a las tablets ha sido más fácil hacer videollamadas a sus familiares y compañeros de otros centros, un contacto muy necesario que ha servido para que todos estén más tranquilos y felices.

Aunque la convivencia puede generar algunas tensiones, los residentes de ATADI Utrillas aseguran que la relación entre compañeros y con el personal “es buena, tenemos mucha confianza y nos ayudamos los unos a los otros”.

 
Planes de futuro

 

Si bien la crisis sanitaria ha obligado a cancelar las esperadas vacaciones, los usuarios de ATADI Utrillas hacen otros planes para cuando la situación esté controlada: “Tenemos muchas ganas de estar con nuestras familias y compañeros, pasear por el pueblo, ir a la piscina, al bar y al mercado, hacer excursiones, volver al centro ocupacional…”. En definitiva, ansían recuperar sus rutinas y el contacto social habitual.

Con actitud positiva: así han vivido el confinamiento en ATADI Andorra

Con actitud positiva: así han vivido el confinamiento en ATADI Andorra

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Con actitud positiva: así han vivido el confinamiento en ATADI Andorra

Estrés, cambios de humor y ansiedad. Pero también compañerismo, respeto, aprendizaje y solidaridad. Son algunas de las palabras que surgen en la conversación entre los residentes de ATADI Andorra cuando se les anima a expresar sus emociones y pensamientos acerca de cómo les ha afectado el confinamiento derivado de la crisis sanitaria del coronavirus.

“Los usuarios de la residencia han demostrado gran responsabilidad y mucha paciencia al afrontar esta situación. Su confinamiento es aún más estricto que el del resto de la población pero su actitud general ha sido positiva y todos hemos aprendido mucho de esta situación”, explica Almudena Amador, directora de ATADI Andorra.

 
«No podemos dar besos y abrazos»

 

Las personas con discapacidad intelectual que viven en la residencia exponen que “lo que menos nos gusta del confinamiento es estar encerrados, porque no podemos trabajar ni asistir a la Escuela de Adultos, la Escuela de Música o el grupo de teatro, ni hacer rutas senderistas o ir a las competiciones deportivas autonómicas”.

Entre los aspectos negativos del confinamiento, habría que señalar la limitación de contacto personal, la suspensión de las visitas o las tensiones de la convivencia: “No podemos dar besos ni abrazos y tenemos menos tiempo y espacio personal, por eso a veces nos agobiamos y discutimos entre los compañeros”. A lo que añaden: “Echamos de menos a nuestra familia y a los compañeros del centro ocupacional, porque no podemos verlos”.

 
Herramientas para canalizar la ansiedad

 

Sin embargo, los residentes explican que a pesar de que tienen “más cambios de humor, por el estrés y la ansiedad de estar encerrados”, han aprendido a “gestionarlo de otra manera: antes salíamos a hacer deporte u otras actividades para despejarnos y ahora escuchamos música, pintamos o cocinamos, para canalizar esa ansiedad”.

Otras consecuencias positivas del confinamiento son que “hemos aprendido a tener más paciencia, a respetar a los compañeros y nos hemos conocido más a fondo, además de probar actividades diferentes como experimentos caseros, o juegos y recetas nuevas”, aseguran los usuarios de ATADI Andorra. También se muestran muy agradecidos por “todo lo que nos han ayudado los comercios locales y lo felices que nos hacía salir a aplaudir a las 20.00, ver a los vecinos y bailar juntos la canción ‘Resistiré’. Y apuntan que se sentían “muy útiles al hacer delantales para los sanitarios”, como forma de devolver parte de la solidaridad recibida.

 
Cambios en la residencia

 

Las residencias de ATADI han modificado los horarios y formas de trabajo para adaptarlos a esta situación sanitaria, como explican los residentes de Andorra: “Nos levantamos más tarde, comemos en dos turnos para garantizar el espacio de seguridad entre compañeros, tenemos que lavarnos mucho las manos, hay más limpieza y lavamos la ropa más a menudo”.

Sobre la relación con el personal de la residencia, aseguran: “Con las monitoras estamos muy bien, nos ayudan en todo lo que necesitamos, nos aconsejan si tenemos algún problema y preparan muchas actividades diferentes para que estemos entretenidos, como retos”. Además, “si necesitamos ayuda de un profesional que está en otro centro, como la psicóloga, hacemos una videollamada”.

 
Contacto familiar

 

Los profesionales de ATADI se han esforzado en informar a los usuarios para que comprendan esta situación excepcional y puedan seguir las normas preventivas correctamente, pero tratando de que la lógica preocupación que puedan tener no les provoque ansiedad: “sentimos incertidumbre por lo que pasará después, nos preocupa no volver a la normalidad”, afirman los usuarios. Y continúan: “Tenemos miedo a contagiarnos nosotros, nuestros compañeros o familiares”.

A pesar de ello, les tranquiliza contactar regularmente con sus seres queridos: “Como podemos ver a nuestros familiares por videollamada, nos quedamos más tranquilos, vemos que están bien y es más emocionante y cercano que la llamada normal”. También contactan a veces con los compañeros de otros centros: “Hicimos un vermú online con todos los centros de ATADI que nos gustó mucho”.

 
Planes de futuro

 

Por último, los residentes cuentan qué les gustaría hacer cuando vuelva la normalidad: “ver a nuestra familia y a los compañeros del centro ocupacional, viajar, ir a la playa, a la biblioteca, al teatro, al cine, a ver el fútbol, salir de fiesta todos juntos, tapear en los bares…”. Los planes se acumulan en el calendario de la residencia ATADI Andorra, donde usuarios y trabajadores han dado lo mejor de sí para afrontar el confinamiento.

ATADI participa en la validación de clásicos literarios en lectura fácil para escolares

ATADI participa en la validación de clásicos literarios en lectura fácil para escolares

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ATADI participa en la validación de clásicos literarios en lectura fácil para escolares

El servicio Creando Espacios Accesibles de Plena inclusión Aragón ha adaptado a lectura fácil los textos de varios clásicos literarios que se han repartido entre los casi 12.000 escolares aragoneses que reciben becas para material escolar, gracias a la iniciativa ciudadana Libros que unen, impulsada por Laboratorio de Aragón Gobierno Abierto (LAAAB), la Asociación de Equipos Directivos de Infantil y Primaria de Aragón (AEDIPA) y la Universidad de Zaragoza.

ATADI cuenta con una comisión de accesibilidad cognitiva formada por una docena de personas con discapacidad intelectual, que está integrada en el servicio Creando Espacios Accesibles y que ha participado en la validación de los textos adaptados a lectura fácil. En concreto, un grupo de usuarios de ATADI Teruel ha validado el texto de Don Quijote de la Mancha y próximamente comenzarán con otra obra.

 
 
Apoyo a menores vulnerables

 

La iniciativa Libros que unen pretende paliar la brecha digital que está provocando grandes desigualdades en el acceso a la educación durante el confinamiento de los menores que residen en hogares vulnerables. Las obras servirán de apoyo para los pequeños que, debido al confinamiento, han visto debilitado su hilo emocional con la escuela y, en algunos casos, poseen una conectividad digital limitada, lo que dificulta que puedan seguir las clases online.

El proyecto incluye un programa de acompañamiento telefónico realizado por voluntarios que les guían en el proceso de lectura. Por provincias, Zaragoza recibirá un total de 8.481 libros (6.033 de los cuales irán para Zaragoza capital), Huesca 2.007 (669 para la capital) y Teruel 1.392 (260 para la capital).

Esta iniciativa ha sido posible gracias a la implicación de activistas, voluntarios, empresas y asociaciones que, de forma altruista y desinteresada, han hecho posible la adaptación, maquetación, impresión y ensobrado de estos 11.880 libros, su reparto a domicilio y el acompañamiento telefónico para los niños a través de tertulias dialógicas.

 
 
Los libros se pueden descargar

 

Los libros están también disponibles en la web librosqueunen.org en formato PDF para poder ser descargados. Hasta el momento son 7 libros: 6 organizados por cursos de 1º a 6º de Primaria y un séptimo libro para no lectores de 6 años. Jack y las habichuelas mágicas, Fábulas de Esopo, Don Quijote de la Mancha, Leyendas de Bécquer, El Principito, Lazarillo de Tormes y Don Juan Tenorio son los títulos que ya se han adaptado.

Actualmente hay más de 50 personas implicadas en este proyecto: maestros, educadores, adaptadores de libros, colectivos como Plena Inclusión y asociaciones miembro, AEDIPA y empresas (Línea Diseño, Ormamail, Correos, Docustore, Flat 101 o Canon). Además, famosos ilustradores aragoneses han dado vida a los personajes que recorren las páginas de los libros.

 
Se necesitan voluntarios

 

Ahora, el proyecto busca voluntarios para las tertulias dialógicas: de educación formal y no formal, docentes en activo o jubilados o profesionales de Educación y Trabajo Social. Los voluntarios reciben una breve formación sobre qué son las tertulias dialógicas literarias y la lectura fácil y cómo se realiza el acompañamiento emocional online. Las personas interesadas en ser voluntarias pueden inscribirse en gobiernoabierto.aragon.es.

Volver a la rutina y el contacto social, lo más demandado por los residentes de Mora de Rubielos

Volver a la rutina y el contacto social, lo más demandado por los residentes de Mora de Rubielos

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Volver a la rutina y el contacto social, lo más demandado por los residentes de Mora de Rubielos

“Poder visitar a la familia y amigos y hacer las actividades de siempre”: es el deseo común de las personas con discapacidad intelectual que viven en la residencia ATADI Mora de Rubielos y podrían ser las palabras de cualquier otra persona. La actual crisis sanitaria ha transformado las relaciones sociales y el día a día de toda la población y ha puesto de relieve la importancia de las rutinas y las redes familiares y de apoyo, que son todavía más cruciales para las personas con discapacidad intelectual. Aunque las restricciones están desapareciendo progresivamente, en las residencias todavía se mantienen todas las medidas de seguridad, por lo que el confinamiento continúa.

 
Planes posconfinamiento

 

Los residentes de ATADI Mora de Rubielos explican que “echamos de menos el trabajo diario, a los compañeros del centro ocupacional y de otros centros, ir a comprar o a la Escuela de Adultos”. Para ellos, es duro “estar encerrados todo el día y no ver a otras personas de fuera”. Por ello, ya hacen planes para cuando acabe el confinamiento: “queremos visitar a la familia, estar con nuestros amigos, hablar con la gente del pueblo, ir a bares y restaurantes a tomar algo o cenar, pasear y hacer excursiones a otros pueblos”.

En las residencias de ATADI se han modificado los horarios y las actividades para adaptarlas a la situación, como resumen los propios usuarios de Mora de Rubielos: “nos levantamos y acostamos un poco más tarde, no trabajamos y hacemos muchas cosas diferentes, algunas nuevas”. Entre las actividades que han hecho durante estos dos meses, “muchas recetas de cocina, como batidos, bizcochos, tarta de manzana, torrijas o monas de Pascua”, además de “juegos, baile, aeróbic y estiramientos”.

 
Bien informados para prevenir mejor

 

Por parte de los profesionales de ATADI se ha puesto especial interés en que los usuarios comprendan esta situación excepcional para que puedan seguir las normas preventivas correctamente, pero evitando que la preocupación protagonice su día a día. Para ello, se anima a los usuarios a expresar sus emociones y a preguntar todo lo que necesiten: “estamos preocupados porque está muriendo mucha gente y algunos de nuestros familiares y compañeros son mayores y no podemos verlos”. También les preocupa “no poder volver a la situación de antes, que esto continúe mucho tiempo”.

Las videollamadas y las aplicaciones de mensajería son una herramienta muy útil para que tanto las familias como los usuarios estén más tranquilos. “Hablamos con nuestras familias cada semana, por videollamada o por teléfono, y algunos días por WhatsApp también”, cuentan los usuarios de ATADI Mora de Rubielos. Estas comunicaciones se extienden a los compañeros del centro ocupacional, que pasan el confinamiento con sus familias.

 
El personal, su principal apoyo

 

Además, el trabajo y la actitud del personal de las residencias son fundamentales para que los residentes sobrelleven esta situación lo mejor posible. “Las monitoras son muy buenas con nosotros y estamos muy a gusto con ellas”, aseguran. Ante la pregunta de si desearían cambiar algo de la residencia, lo tienen claro: “nos gustaría que viviese más gente en la residencia, así habría compañeros de todas las edades”.

Por último, piensan en “ir de vacaciones, viajar y volver a las competiciones deportivas autonómicas”. Con ese deseo en mente, afrontan unos días más de confinamiento.