El legado solidario, un gran apoyo para entidades sin ánimo de lucro

El legado solidario, un gran apoyo para entidades sin ánimo de lucro

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El legado solidario, un gran apoyo para entidades sin ánimo de lucro

El legado solidario consiste en plasmar una donación en el testamento destinada a una o varias entidades sin ánimo de lucro. Aunque muchas personas desconocen las singularidades de esta opción, es una gran forma de apoyar aquellas causas que te importan y ayudar a estas organizaciones a continuar con su labor.

Los fueros de Aragón establecen que el 50% de la herencia corresponde a los descendientes: es la “legítima”. Sobre la mitad restante se puede decidir libremente en el testamento, siendo la parte que, de forma parcial o completa, puede dejarse como legado solidario.

 

Sin impuestos

 

Las entidades sin ánimo de lucro, como ATADI, no están sujetas al Impuesto de Sucesiones y Donaciones y los legados están exentos en el Impuesto de Sociedades, de modo que si una entidad recibe un legado, no paga impuestos por ello. Así, el 100% del legado se destina a la causa elegida.

Hacer testamento es la única forma de asegurarse de que nuestro patrimonio se destina a personas y fines acordes con nuestros deseos. Además, hacer un testamento es un trámite sencillo y económico. El notario que realice el testamento lo redactará según los deseos del testador y se ocupará, llegado el momento, de notificarlo a la asociación sin ánimo de lucro que sea beneficiaria.

 

Es posible colaborar con varias causas

 

Cualquier donación, por pequeña que sea, puede constituir un legado solidario. Se pueden legar propiedades, bienes muebles, dinero, etc. Esta donación no perjudica ni cuesta nada en vida pero es muy importante para que entidades sin ánimo de lucro como ATADI puedan continuar con su misión. Además, en el testamento se pueden dejar como legatarias a una o varias entidades, de modo que se puede colaborar con más de una causa.

En el caso de ATADI, los legados solidarios ayudan a que la entidad continúe prestando asistencia a personas con discapacidad intelectual en la provincia de Teruel, fomentando su integración laboral y ofreciéndoles los apoyos necesarios para que puedan tener una vida plena y en condiciones de igualdad.

 

Ayudar a quien lo necesita

 

Por ejemplo, los legados a ATADI pueden destinarse a costear terapias de psicomotricidad, sesiones de fisioterapia o psicopedagógicas; adquirir un vehículo adaptado que permita el transporte de personas con movilidad reducida; o para sufragar actividades de ocio para personas con discapacidad intelectual. Por pequeña que sea la contribución, puede ayudar a mejorar la vida de personas que lo necesitan.

Las ideas preconcebidas sobre la discapacidad intelectual todavía perduran

Las ideas preconcebidas sobre la discapacidad intelectual todavía perduran

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Las ideas preconcebidas sobre la discapacidad intelectual todavía perduran

Según los últimos datos publicados por el IMSERSO, en 2017, en España hay más de 273.000 personas con discapacidad intelectual reconocida con grado igual o superior al 33%, lo que supone casi el 9% del total de personas con discapacidad en nuestro país. A pesar de tratarse de un importante porcentaje de la población, todavía perduran multitud de mitos e ideas preconcebidas o erróneas sobre las personas con discapacidad intelectual. ATADI trabaja en la difusión y normalización de diferentes conceptos, a través de charlas en centros educativos sobre todo, para avanzar hacia la superación de estos mitos.

 

La discapacidad intelectual no es una enfermedad

 

Una de las principales causas de la extensión de las ideas preconcebidas es el desconocimiento acerca de qué es la discapacidad intelectual y qué supone para quien la presenta. “La discapacidad intelectual no es una enfermedad, aunque puede ser causada por una”, explican desde ATADI. Y añaden: “Se manifiesta antes de los 18 años y causa limitaciones en algunos aspectos de la vida cotidiana”.

Estas limitaciones varían en cada persona, tal y como resumen desde la entidad: “Para las personas con discapacidad intelectual es más difícil comunicarse y aprender ciertos comportamientos y habilidades, pero pueden mejorar si cuentan con los apoyos necesarios y desarrollan su vida en un entorno inclusivo. Su grado de autonomía es variable: algunas personas solo necesitan apoyo en algunos ámbitos, mientras que otras tienen limitaciones importantes que les impiden alimentarse, asearse o realizar otras tareas sin ayuda”.

 

Todos somos únicos y diferentes

 

Ante todo, debe quedar claro que “las personas con discapacidad son personas completas con sus propios intereses y características. Cada persona, con o sin discapacidad, es un individuo único que merece dignidad y respeto y que es objeto de los mismos derechos y deberes”, insisten desde ATADI.

Respecto a los derechos de las personas con discapacidad, el colectivo aplaude el reciente anuncio de la reforma del artículo 49 de la Constitución Española, en el cual se sustituirá la palabra “disminuidos” por “personas con discapacidad”. Este avance dignifica al colectivo y contribuye a desterrar expresiones caducas y discriminatorias.

Por otro lado, es importante destacar que “las personas con discapacidad intelectual no constituyen un colectivo homogéneo, sino que cada una de ellas cuenta con una identidad propia y unas necesidades específicas”, al igual que las personas sin discapacidad.

 

Discapacidad intelectual y enfermedad mental

 

Un error frecuente es confundir discapacidad intelectual con enfermedad mental. Para que a una persona se le diagnostique una discapacidad intelectual debe tener un cociente intelectual igual o inferior a 70, algo que no debe cumplirse en los diagnósticos de enfermedad mental, la cual no guarda relación con dicho cociente.

Además, la discapacidad intelectual es una condición permanente y no tratable, mientras que las enfermedades mentales pueden revelarse en cualquier momento de la vida, a menudo son temporales y se pueden tratar. “Puede darse el caso de que una persona con discapacidad intelectual tenga una enfermedad mental, del mismo modo que otros individuos sin discapacidad”, apuntan fuentes de ATADI.

Conocer la discapacidad es fundamental para construir una sociedad inclusiva, sin estigmas y que ofrezca a cada persona los apoyos que necesita.

El Código Civil reconocerá la capacidad jurídica de las personas con discapacidad intelectual

El Código Civil reconocerá la capacidad jurídica de las personas con discapacidad intelectual

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El Código Civil reconocerá la capacidad jurídica de las personas con discapacidad intelectual

La esperada reforma del Código Civil relativa al reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas con discapacidad intelectual se encuentra en trámite parlamentario.

Esta reforma actualiza la legislación en línea con la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad que reconoce, entre otras cuestiones, la capacidad jurídica en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía; es decir, que “las modificaciones de la capacidad jurídica y figuras establecidas en el Código Civil como la tutela o la patria potestad prorrogada, son contrarias a la Convención y vulneran los derechos de las personas con discapacidad”, explican desde Plena Inclusión, federación de la cual ATADI forma parte.

 

Capacidad jurídica en igualdad

 

Se trata de una reforma largamente solicitada por el colectivo de personas con discapacidad intelectual y sus entidades, como la Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT), Plena Inclusión o CERMI, entre otras. Los principales cambios podrían resumirse en tres puntos.

En primer lugar, “se eliminan la modificación de la capacidad jurídica, la tutela y la patria potestad prorrogada y se sustituyen por curatelas graduadas (asistenciales o representativas) y otras figuras jurídicas en función de la necesidad de apoyos de cada persona”, resumen AEFT y Plena Inclusión en el documento ‘Preguntas y respuestas: el anteproyecto de reforma del Código Civil’.

 

Apoyos personalizados

 

También se reconoce un modelo de apoyos ajustado a cada persona que permite el ejercicio de la capacidad jurídica, en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía. “En este sentido, la intervención de la Administración de Justicia se orienta a arbitrar un modelo de apoyos que no sustituya la voluntad de la persona con discapacidad, sino que le apoye para desarrollar su proyecto de vida”, continúa el citado documento.

El modelo de apoyos que se propone está sujeto a revisión periódica, de modo que los apoyos no tienen por qué ser permanentes y podrán determinarse por la propia persona y, cuando sea necesario, acordarse por el órgano judicial.

En el caso de las personas con grandes necesidades de apoyo o aquellas que necesitan algo más que un acompañamiento en la toma de decisiones, la ley prevé la figura de la curatela representativa, siempre y cuando no sea posible determinar su voluntad, deseos o preferencias. “Se deberán tener en cuenta la trayectoria vital de la persona, sus creencias, sus valores y los factores que esa persona habría tenido en consideración a la hora de tomar la decisión, para que esta se ajuste a lo que la persona hubiera decidido en caso de no tener que ser representada”, exponen AEFT y Plena Inclusión.

 

Evitar conflictos de interés

 

En tercer y último lugar, se regula que quien preste los servicios de atención directa a las personas con discapacidad intelectual no puede ser quien haya de proveer sus apoyos y garantizar sus derechos. Es decir, “no se puede ser juez y parte, evitando así que existan conflictos de interés”, resumen desde Plena Inclusión.

Musicoterapia y experimentos, entre las actividades de verano de ATADI Andorra

Musicoterapia y experimentos, entre las actividades de verano de ATADI Andorra

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Musicoterapia y experimentos, entre las actividades de verano de ATADI Andorra

En ATADI, usuarios y trabajadores viven un verano diferente, marcado por las medidas preventivas y la transformación de servicios y actividades. Las personas con discapacidad intelectual que viven en las residencias no han mantenido contacto con las que son usuarias de los centros ocupacionales y viven con sus familias, con el objetivo de minimizar el riesgo de contagio. Por ello, las actividades se han desarrollado por separado con cada grupo de usuarios. Nos detenemos en ATADI Andorra para conocer las actividades que están desarrollando durante este verano.

 

 

En el centro ocupacional

 

Desde su reapertura en julio, al centro ocupacional ATADI Andorra han asistido también usuarios de ATADI Alcorisa, ya que las instalaciones de este último centro no permitían la separación entre residentes y usuarios de centro ocupacional. La asistencia se ha realizado en grupos no superiores a diez personas, en días alternos y siguiendo estrictas medidas de prevención e higiene.

En el centro ocupacional, los usuarios han realizado sus tareas laborales habituales y han participado en distintos talleres y sesiones habilitadoras y de ocio. “El retorno a la rutina ha sido muy satisfactorio para los usuarios, que han podido reencontrarse con muchos de sus compañeros”, aseguran desde ATADI.

 

 

En la residencia

 

Por otro lado, los usuarios de residencia también han trabajado, ya que se ha creado un espacio de trabajo en las instalaciones que ha permitido que realizaran las mismas tareas que sus compañeros del centro ocupacional. Para que tanto el trabajo como la convivencia transcurrieran en las mejores condiciones posibles y con la máxima prevención, los residentes se dividieron en dos grupos para realizar las actividades de forma alterna. “Las actividades son de lo más variado: paseos, musicoterapia, relajación, manualidades, aula, juegos, experimentos caseros y cocina”, explican fuentes de ATADI Andorra.

En primer lugar, los paseos se realizan diariamente, con una duración de una hora y evitando lugares concurridos; además, un grupo pasea por la mañana y otro por la tarde. Así, los residentes realizan ejercicio y disfrutan del aire libre y la naturaleza en verano.

El resto de actividades tienen una frecuencia semanal, realizándose una cada día. “La musicoterapia y la relajación son una excelente manera de que los usuarios expresen sus emociones y dejen a un lado posibles tensiones o preocupaciones”, apuntan desde ATADI Andorra. Y añaden: “La situación que estamos viviendo este año nos afecta emocionalmente a todos, pero los residentes tienen todavía más limitados sus movimientos y su actividad social, por lo que estas actividades son esenciales”.

 

Relax y diversión a partes iguales

 

El arte y la creatividad son también un magnífico vehículo de expresión, razón por la cual también realizan un taller de manualidades cuyos resultados, como maceteros o figuras de arcilla, han servido para decorar la residencia. Otra actividad, la de cocina, fomenta la autonomía en las tareas del hogar, mientras que la actividad de aula sirve para mantener los conocimientos básicos y continuar aprendiendo.

Por último, los juegos y experimentos caseros no solo sirven para divertirse, sino que también son una gran herramienta de aprendizaje y pueden utilizarse para fomentar una convivencia sana y respetuosa.

Así, entre trabajo y actividades, transcurre este verano tan atípico para las personas con discapacidad intelectual residentes en ATADI Andorra.

Prevención como pauta de trabajo en los centros ocupacionales de ATADI

Prevención como pauta de trabajo en los centros ocupacionales de ATADI

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Prevención como pauta de trabajo en los centros ocupacionales de ATADI

Los centros de día y ocupacionales de ATADI abrieron sus puertas durante la primera quincena de julio tras permanecer cerrados casi cuatro meses. La apertura se ha llevado a cabo siguiendo estrictas medidas de prevención que han supuesto, entre otras cuestiones, la reducción de los aforos, la adaptación de las pautas y puestos de trabajo y la intensificación de la limpieza de espacios y vehículos.

“Los usuarios tenían muchas ganas de volver a los centros ocupacionales para reencontrarse con sus compañeros y retomar su rutina de trabajo y actividades”, explican desde ATADI. Aunque las videollamadas entre los usuarios eran frecuentes, la relación presencial es clave para su socialización e inclusión.

 
Ya se realizan talleres presenciales

 

Además, aunque durante estos meses se ha mantenido el contacto telefónico entre los profesionales de ATADI y los usuarios que vivían con sus familias, “la distancia dificultaba o impedía llevar a cabo determinados talleres o sesiones de trabajo de habilidades y aptitudes”, apuntan fuentes de la entidad. Ahora, los usuarios han retomado esta actividad en los centros de día y ocupacionales con las debidas medidas de prevención.

Por otro lado, el servicio de centro de día u ocupacional es de suma importancia para las familias con algún miembro con discapacidad intelectual, ya que “supone un gran apoyo, facilita la conciliación y mejora la calidad de vida familiar, al disminuir la carga de trabajo de los cuidadores y permitir que estos tengan más tiempo para desarrollar actividades propias, ya sean laborales o sociales”, resumen fuentes de la asociación turolense.

 
Aforo reducido

 

Cada uno de los diez centros de ATADI ha adaptado sus instalaciones y servicios a sus usuarios, estableciendo grupos de trabajo cerrados que, en los centros con mayor número de usuarios, asisten en días alternos. Todo ello con el fin de evitar aglomeraciones, mantener la distancia interpersonal de seguridad y reducir el riesgo de contagio en caso de que hubiera algún caso positivo.

De hecho, la mayoría de las actividades se realizan en el interior de las instalaciones de los centros ocupacionales o residencias y se han suspendido muchas de las actividades que se realizaban durante los meses de verano, como excursiones, salidas a piscinas o zonas de baño, participación en fiestas y actos locales, etc. con el fin de minimizar los contactos.

 
Actividades canceladas

 

Ya en junio se canceló el Programa Vacaciones de 2020, que permitía que las personas con discapacidad intelectual usuarias de ATADI disfrutaran de una semana de ocio y descanso en un destino de la costa española. También tuvo que cancelarse el Campo Internacional de Voluntariado juvenil de ATADI en Alcorisa, que reunía cada mes de julio a una veintena de jóvenes de todo el mundo. “La decisión de cancelar estas actividades era la más adecuada y responsable en estas circunstancias”, aseguran desde ATADI.

Así, usuarios y trabajadores afrontan un verano atípico durante el que, a pesar de la situación sanitaria, esperan seguir disfrutando y aprendiendo juntos, aunque con mucha prevención.